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Entrevistas y cartas de

 

1.- ¿Cómo te definirías a ti misma?

Como alguien inconformista en lo que se refiere a la lucha por la identificación consigo misma y el encuentro con la esencia de su ser. Como alguien que se revuelve contra la intolerancia y el totalitarismo provenga de donde sea. Como una persona que persigue la utopía de la igualdad social y en contra de la violencia y las guerras.

2.- ¿Cómo recuerdas tu infancia y en que momento empiezas a tener conciencia de la existencia de Carla?

En un principio recuerdo la infancia, supongo, como la de cualquier niño, pero con ciertas insatisfacciones que tampoco sabes cuales son los motivos, hasta que con el paso de los años descubres las posibles causas. El descubrimiento o existencia de Carla empiezas a tomar algo de conciencia a partir de los doce o trece años cuando vas viendo que muchas son las cosas que te diferencian de los demás niños que te rodean.

3.- ¿Cómo es aceptado por tus familiares y amigos?

La transición la realicé fuera de casa y no tuvieron constancia de mi realidad hasta que lo comenté, inicialmente no fue bien recibida, con el paso de los años todo, o casi todo se entiende y cada cosa se pone en su lugar, con un sector de la familia la relación es fluida y con otro se llega a la decisión de no insistir y rogar entendimiento, allá cada cual con sus fobias hacia los demás; tengo el pleno convencimiento de que quien vive en el odio no es feliz porque está atrapado en ellos. Los amigos de la infancia quedaron en el pueblo que nací, yo volé a otra isla y luego a Madrid. Luego ellos supieron de mi existencia como Carla por revistas y televisión, algunos se han puesto en contacto después de los años mediante la Web, éstas son las cosas de la vida y una de tantas satisfacciones que me ha dado el Website

4.- ¿Cuantos amigos y cuantas cosas importantes has perdido en el camino?

Las cosas más importantes que he dejado por el camino es una relación familiar completamente normalizada. Los amigos y amigas que se han quedado en el camino pero que perduran en el recuerdo, pero debido a la transexualidad solo lo primero, lo otro entra en las perdidas que cualquier persona pudiera tener a lo largo de su vida

5.- ¿Tu paso por el mundo del espectáculo estuvo lleno de momentos buenos y, muchos otros, difíciles; ¿Cuál de ellos ha dejado una huella más profunda?

En realidad tengo un buen recuerdo general de todo lo vivido, en una mezcolanza de lo bueno y lo malo. Tal vez recuerde con mas alucine el día del golpe de estado por Tejero y de la inconciencia para salir aquella noche a la calle pintada como una mona para trabajar en la sala de fiestas que actuaba, la memoria de unos tanques frente al Congreso de los Diputados, si fuera hoy estoy segura que hubiese actuado de otro modo y con algo mas de prudencia.

6.- Tienes una imagen de luchadora por el mundo transexual, ahora bien, también dentro de ese mundo, al menos una parte de él, te critica que te implicas poco en sus realidades, que estas poco en contacto con ellas. ¿Puedes comentarnos algo al respecto?

Lo primero decirte que me has hechos sonreír. No se quien dirá eso, pero en fin opiniones existen para todos los gustos, si estar poco en contacto se llama a dedicar algo mas de cuatro horas diarias a la pagina Web que todos los días se actualiza con noticias del mundo GLTB, mas especialmente al colectivo trans, pagina que no aporta ningún beneficio económico, si también a eso se le llama acudir para dar charlas sobre transexualidad a diferentes colectivos en distintos puntos de España, pertenecer a la FELGT, a Transexualia y al grupo GLTB del PSOE, e intentar dar una imagen positiva de la transexualidad en programas de televisión en lo a mi modo de ver se refiere; pues entonces será que me implico poco en las realidades transexuales En contacto personal estoy con todas mis amistades y también con miembros del Colectivo Transexualia y otros de España, evidentemente es imposible que conozca personalmente a toda la comunidad transexual del país, entre otras cosas porque es imposible. Pero bueno, repito, opiniones hay para todos los gustos e inconformes también. De todas maneras solo puedo decir que mas no puedo dar, ¿sabes porqué?, no me queda tiempo físico para ello……

7.- Otra realidad que se puede palpar es la escasa unión que, en general, existe en el colectivo, llegando en algunos casos a “odios irreconciliables”; también es un mundo de envidias, de poca ayuda e incluso a veces de desprecio hacia quien “no llega hasta donde una ha llegado”. ¿Cuál crees que es el motivo?¿ crees que tiene solución?

La soluciones deben de partir desde las propias personas y también en recordar desde donde se proviene y lo vivido con anterioridad. No se puede ni se debe crear clases sociales dentro de la transexualidad en media a las cirugías realizadas; alguien dijo alguna vez que esto sucede debido a que las personas necesitan saberse que no son los últimos en el escalafón de la marginalidad, la sociedad margina a GLTB, estos a su vez se marginan entre ellos mismos, transexuales marginan a otros porque realizan unas u otras intervenciones quirúrgicas o del modo en que viven y el trabajo que realizan, al final caemos en las normas y los clasismos predominantes en todas las sociedades, la necesidad de saberse por encima de los demás, ello por cuestiones de inseguridades personales y auto-confianza en si mismos, pero es deplorable si se logra diciéndoles a los demás o haciéndoles creer que son seres inferiores.

A veces la escasa unión viene por una mera cuestión de fascismo o falta de democracia, por la imposición de ideas y por aquello de, conmigo o contra mí…. Se tendría que dejar espacio para la diversidad y la perfecta convivencia entre las personas transexuales, siempre lo he dicho, posiblemente hayan tantos casos de transexualidad como transexuales somos, el sota caballo y rey solo son definiciones cuadriculadas que en la mayoría de los casos se escapa a la realidad cotidiana de quienes la viven.

8.- Existe un colectivo muy numeroso de personas que desde muy jóvenes han sentido la necesidad de ponerse ropa femenina, a partir de ahí surgen numerosos caminos, pero una parte solo ha llegado a ese punto, ponerse ropas en la intimidad y el más absoluto secreto; detrás de estas personas en muchos casos existen situaciones realmente angustiosas (mujeres, hijos, trabajo, etc); y te aseguro, como seguramente sabes, que son muchas. La pregunta es. ¿ Que opinión te merecen? ¿Crees que hay forma de ayudarlas?

Me reitero en las diferentes formas del transexualismo, desgraciadamente muchas personas viven atrapadas en sus propias historias por diferentes motivos o realidades, situaciones familiares o políticas del país que residen. El mejor consejo es que acudan a expertos o colectivos próximos, y siempre que sopesen cuales son sus prioridades, pero por supuesto la ultima palabra la debe de tener el afectado o afectada.

La opinión que me merecen es la de cualquier ser humano, la del respeto a sus decisiones y libertades, aun más cuando pueden vivir en pensamientos que nos toca de lleno, pero no realizados en su totalidad por sus idiosincrasias particulares.

9.- ¿Qué opinas de la imagen que se tiene del colectivo a través de los medios de comunicación? ¿Sería conveniente cambiarla?, en caso afirmativo. ¿Qué medios habría para hacerlo?

La imagen del colectivo en los medios de comunicación normalmente no es la mas acertada, se suele recurrir a los tópicos y estereotipos clásicos, desde diversos colectivos transexuales trabajamos por erradicarla, la tarea va por el camino de la concienciación y cotidianidad de la transexualidad, todo ello bajo la perspectiva de la normalización e integración.

10.- Internet. Al menos un 95% de las páginas relacionadas con nosotras tienen un carácter erótico, cuando no claramente pornográfico. ¿Qué opinas de la imagen “sexual” que transmitimos?. ¿Qué opinas de la información que se puede obtener de nosotras por este medio, me refiero a Internet en general?

Relacionar la transexualidad con la pornografía es olvidarse de que somos seres humanos con los mismos intereses que cualquier otro. Todo espacio es necesario, también el erótico para quien así lo reclama, pero hacer una interrelación directa de ello con las personas transexuales deforma la realidad y crea desinformación sobre nosotros/as. Haciéndonos parecer muñecos robóticos inventados para el use y disfrute de terceros.
Se hacen necesarios espacios de información seria y veraz para todas aquellas personas que la reclaman, afortunadamente parece que cada vez mas van surgiendo sitios donde se puede encontrar material cualificado sobre el tema

11.- ¿Cuál crees que es nuestro futuro?. ¿Llegaremos algún día a ser reconocidas, como lo esta comenzando a ser el colectivo homosexual, no solamente a nivel legal sino social?

No lo dudes ni por un momento que eso se conseguirá, solo hay que realizar una mirada retrospectiva y comprobar que las cosas han cambiado sustancialmente, esto no quiere decir que hayamos conseguido el todo, tal vez sea el `` un poco ´´, pero desde luego que la diferencia se nota, la vida se abre camino y la normalización también, aunque sea a fuerza de insistencia martilleante.

12.- Por último solo me queda agradecerte tu participación, disculparme ya que no soy periodista y por lo tanto es posible que las preguntas no hayan sido las más adecuadas y, dejarte este último espacio para que puedas añadir todo aquello que consideres oportuno.
Solo decir que besos y abrazos, unión y tolerancia al diferente, concienciación y respeto a las ideas de los demás. Somos iguales, somos diferentes, somos un saco lleno de circuitos no todos convergentes, pero que con el deseo de un mundo mejor se puede construir una maravillosa maquina para hacernos soñar con aquel lugar al final del arco iris del Mago de Oz.

Otro beso.

ESTA ENTREVISTA SE HIZO EN EL MES DE FEBRERO DE 2004, EL MES DE ABRIL TRANSMA (club travestí de Madrid) CERRABA SUS PUERTAS, DESDE AQUÍ QUEREMOS DESEAR A TANYA LA MAYOR FELICIDAD EN SU NUEVA VIDA Y AGRADECERLE DE TODO CORAZÓN LA MAGNÍFICA LABOR REALIZADA.

1.- ¿Cuando sentiste a Tanya por primera vez?

En mi primera comunión, a los 7 años. Me impresionó el vestido que llevaba ese día mi madre. Aún me acuerdo, un vestido de flores colores pastel con fondo blanco. Al saber que no lo pondría mas, se lo robe, lo recorte e hice los arreglos para que me encajara en ese cuerpo de niño que tenía. También, 2 años mas tarde, mas o menos, pedí una muñeca para mi regalo de cumpleaños.

2.- Sé que Tanya desaparece durante mucho tiempo, ¿cuando vuelve a reaparecer?

Después de muchos años, al divorciarme y tener mis 3 hijos ya fuera de casa. Todos esos sentimientos escondidos salen como un volcán y me descontrolan totalmente. Había vivido lo que la sociedad y familia quería, y mintiéndome a mi misma en el proceso.
Aunque, a lo largo de mi vida masculina, hubo varios indicios que no le di importancia en esos momentos, como el que eduqué a mis hijos y hacía el papel de padre y madre a la vez (y el rol de madre me salía mucho más y mejor).

3.- ¿Al ser consciente de tu transexualidad, tomas la decisión sobre el camino a seguir, oyendo solamente a la mujer que hay dentro de ti, o has medido detenidamente tu futuro?

Al principio, quería saber lo que era, ya que no tenía idea: no me atraían las mujeres sexualmente y supe que tampoco era gay al salir con uno. El único remedio que me quedaba era el consejo profesional, y así hice con la psicóloga Cristina Galaizabal. Y es ahí donde empezó mi camino: el comprender lo que era una transexual, el relacionarte con ese nuevo sentimiento en tu interior y al final, el aceptarlo sin remordimientos, sin culpabilidad ni mala conciencia.
A partir de allí, sigo al 100% el sentimiento de mujer, sabiendo de sobra el difícil camino que tengo que recorrer.

4.- ¿Como lo aceptó la gente que te rodeaba?

Mal, fatal. Empezando con mis antiguos amigos, los perdí todos. Mi relación con mi madre va un poco mejor dentro de lo que cabe. El resto de la familia actúa como la hipócrita sociedad, es decir, por teléfono algunos me apoyan pero todos me evitan. El trabajo lo perdí también, por culpa de 2 personas, porque el resto de la plantilla lo había aceptado casi normal. Lo que si aprendí es que el esfuerzo de aceptación con la familia como con los amigos tiene que venir de mi, y no esperar a que un día ellos hagan el paso. Lo hice y sigo haciéndolo con mi madre. Le digo vamos al supermercado y después nos tomamos un café. Una vez en la cafetería, le pregunto, ¿has visto como la gente nos trataba normal? ¿verdad?, nadie me ha señalado, nadie se ha fijado en mi mas que en ti ... Me han tratado como una persona normal y corriente ... Pues haz lo mismo conmigo. Y así, todos los días, tengo que combatirlo.

5.- ¿Que supuso para ti la creación de TransMa en sus inicios?

Un alivio. El sentirse que no estaba sola, que había mas gente como yo con la cual podías hablar, compartir tus sentimientos, dudas, etc. Eran los principios y aprendías casi cada minuto un poco mas de este mundo y de ti a la vez. Nos arropábamos y nos dábamos energía y coraje en nuestras primeras saliditas como mujeres. Ese pánico o “miedo escénico” (como lo llamamos) disminuía bastante al saberte en grupo. También, intercambiábamos “trucos” de maquillaje, compostura, tipo de vestido que te iba mejor, etc.

6.- ¿Que supone para ti TransMa actualmente?

Para mi, tanto TransMa como nuestro mundillo tv/ts empiezan a representar una decepción. Muchas de las ilusiones e ideologías que tenía se han ido abajo.
No quiero que se me malinterprete, un club como TransMa es necesario en nuestra comunidad, porque mucha gente nos lee en sus casas o en privado y se que respondemos a muchas de sus dudas o miedos. Pero no hay cohesión, ni organización, ni apoyo mutuo como lo tiene un colectivo gay o de lesbiana. Pocas aportan su grano de arena, y muchas se quieren aprovechar de lo que hay en ese momento. A parte de ser el grupo mas egoísta que hay, a la mayoría, parece no importarles la imagen que podamos dar a la sociedad, y si no es verdad, mirar todos estos grupos de internet virtuales que se forman y el tipo de mensaje que dejan. Y hay algunos que dan hasta asco leerlos. O, como algunas se presentan en la calle (en público) si importarles la imagen que puedan dar.

7.- Sé que eres muy crítica, con las relaciones del mundo transexual, sus egoísmos, sus recelos, etc. ¿Crees que tiene alguna solución?

Nunca se pierde la esperanza. Si una empieza a auto criticarse de sus acciones y comportamiento, ya iríamos por buen camino. Si añadimos un poco mas de respetabilidad y responsabilidad (hacia si misma, como con la sociedad), pues aun mejor. Pero todo se va al garete (para muchas), cuando uno se viste de mujer y empieza a sentirse “reina de la noche”, parece que ya todo le es permitido.

Una de las soluciones a esto, son mas y mas los clubes para travestís donde se puede permitir ir y actuar exageradamente, y donde las mas experimentadas van. Otra cosa es actuar de la misma manera en sitios públicos. En ese caso, yo diría: compórtate como una mujer, no como un travestido. Otro problema que existe es que hay otras muchas que aún no se han definido a si mismas/os ni lo que realmente son, y como solución simple, se ponen el gorro de travestís, pero puede que sean gays y no se aceptan como tal, o simplemente un fetichista de ropa de mujer, y en ese caso tampoco eres travestí ni menos transexual (solo un enamorado de ropa de mujer). La solución es autodefinirse, saber exactamente tus sentimientos y aceptarlos. Lo que quiero decir es que muchos se han puesto la etiqueta de travestí y no lo son. Y se harían un favor el de sincerarse con sus propios sentimientos ... y también harían un favor al colectivo travestí y transexual. También sé de muchas que como yo, lo toman con corazón y quieren ver un mundo mejor para nosotras dentro de la sociedad . Que preferimos vivir en la sociedad como una mujer mas, pasando desapercibida. Y eso da ánimos a seguir y apoyar. 8.- Todas sabemos de la mala “prensa” que tiene este mundo (en líneas generales), hasta que punto crees que tenemos la culpa nosotras mismas (o parte de nosotras), o solo es atribuible a problemas culturales y medios de comunicación?

La gran parte de la culpa la tenemos nosotras y la imagen que damos a la sociedad. Los medios de comunicación solo reflejan esta sociedad, algunos programas aprovechan para exagerarlo más, como lo hacen con otros grupos (políticos, mujeres, etc).

9.- Si tienes algo más que añadir, me gustaría que lo dijeses.

Para nuestro colectivo, pido un poco mas de solidaridad, comprensión y generosidad entre nosotras. Para mi, gracias a un club como el de TransMa, y otros serios como el tuyo, gracias al apoyo de mis amigas y amigos que conocí durante el camino, he llegado casi donde quería llegar (aunque sé que toda mi vida será el de luchar): me siento mujer y paso por mujer. Ese es mi eslabón de felicidad. Cada una tendrá el suyo, y espero que lo consigan.

1. Estimada Karlota, usted es una escritora que está preparando un libro sobre lo que hoy se llama transgénero. ¿Nos puede decir de dónde y cómo surge el interés en este tema?

El interés surgió a raíz de unas encuestas de travestis y transexuales que recibí en Proyecto Tabú, a través de la página http://www.proyectotabu.com, para otro libro que preparo sobre fantasías eróticas. En los primeros contactos pude darme cuenta de muchas cosas importantes, desde el sufrimiento tan brutal e injusto que padecían hasta una nueva concepción del significado hombre y mujer.

Tiene que ver también con mi naturaleza de escritora y con las inmensas ganas de conocer el mundo en su diversidad. Las personas transgénero me interesan como los seres humanos que son y creo que tienen un papel importante para reordenar el concepto de género en nuestra sociedad.

2. Usted se ha entrevistado con muchos hombres y mujeres. A la luz de su experiencia personal ¿podría decirnos qué podemos entender por transgénero y si ese nombre es adecuado?

Podemos entender por transgénero toda persona que sale del concepto tradicional propio del binomio estricto mujer-hombre. Sin embargo, no podemos olvidar que se trata de un término más técnico y científico que humano. Es una etiqueta útil para la clasificación y para comunicarnos mediante el lenguaje; pero el lenguaje no siempre muestra la complejidad de los sentimientos y las emociones, que pertenecen a la esfera de lo íntimo y lo humano.

Una persona que vive encerrada en un cuerpo que no le corresponde no se siente transgénero, se siente mujer u hombre con independencia de la morfología de su cuerpo genético, pero desgraciadamente la sociedad le impide ser lo que es y mostrarse con libertad según sus sentimientos.

Cuando a una persona la calificamos de transgénero automáticamente la convertimos en un "bicho raro", en algo que se diferencia del grupo hegemónico y mayoritario. La reacción que puede provocar es la siguiente (me baso en un caso real): "No me interesa participar en tu estudio, yo no hago preguntas a nadie por su condición o etiqueta. Ante todo decirte que soy una persona normal y no por ello has de hacer un estudio como si fuéramos casos raros". Sin embargo, esta respuesta no es frecuente y, en general, las personas están contentas de participar.

3. Sabemos que cada persona es un universo único. Sin embargo, si usted tuviese que definir y diferenciar a personas travestis, de las transexuales y las transgenéricas, ¿cómo lo haría?, ¿qué diferencia a cada uno de estos grupos respecto de los otros y en qué son semejantes?

Transexual y travesti se agrupan dentro de un término más general que es transgénero, donde cabe también el hermafrodita y diversas disforias de género. En consecuencia me desvío un poco de la pregunta y diferenciaré transexual de travesti, que son los grupos que hoy por hoy mejor conozco.

Transexual es la persona que no se identifica con su sexo biológico y se siente mujer encerrada en un cuerpo de hombre o bien hombre encerrado en un cuerpo de mujer. Es algo francamente palpable en las entrevistas. Cuando hablo con un transexual femenino (de hombre a mujer) me siento hablando con una mujer. Y aunque casi no he conseguido entrevistar a transexuales masculinos (de mujer a hombre), cuando hablo con ellos, me siento hablando con un hombre. Hay algo que trasciende la biología y es el espíritu humano, somos mucho más que nuestro cuerpo.

El o la travesti es aquella persona a la que le gusta vestir con la ropa del sexo contrario. Se puede encontrar una gradación infinita, desde el hombre que se siente a gusto siendo hombre pero que se excita vistiéndose de mujer, el hombre que se siente mujer en determinados momentos y de ahí hasta llegar a la frontera con el transexual. Hasta el momento no he logrado entrevistar a mujeres que se travistan.

Es un mundo infinito y no puede olvidarse que cualquier clasificación será para establecer un marco de referencia de una realidad, pero siempre será un marco de referencia artificial. 4 . ¿Cuál ha sido para usted el descubrimiento más interesante que ha hecho en sus entrevistas directas y vía Internet?

Existe un mundo ante el que la humanidad cierra los ojos, cuando debería abrirlos a él y aprender lo que puede ofrecer. Es un mundo con gente estupenda, educada y sensible que es capaz de abrir nuevos horizontes a la humanidad. Es un mundo que se tergiversa y se plantea como perverso y enfermo, sin embargo, no es así. Tenemos miedo a la libertad, a lo desconocido, a reencontrarnos de otra manera. El transgénero no puede huir de ese miedo, no puede montar estrategias eficaces para ignorarlo, por eso, recorre un camino de autoconocimiento muy valioso y digno de consideración.

5. ¿Usted considera que la vida sexual de una persona transgenérica tiene alguna diferencia respecto a las personas que no lo son?, ¿es más rica o variada? ¿o es más difícil para ellos y ellas encontrar pareja?

La vida sexual de una persona transgenérica es más difícil; pues la probabilidad de encontrar a alguien que te entienda y participe de tus mismas necesidades es menor. Como no es algo que suela exponerse abiertamente, la probabilidad aún es más escasa y provoca tensión. Ello no quiere decir que sea imposible pues hay personas transgénero que han logrado una relación de pareja estable y satisfactoria.

No considero que la vida sexual de un transgénero sea fundamentalmente más rica o variada que la de una persona no-transgénero, depende de los casos y estos van desde una vida sexual inexistente a una variación inmensa. De todos modos, la riqueza está en la calidad y la satisfacción, nunca en la cantidad aunque parezca una paradoja.

Además de la vida sexual una persona transgénero necesita amor, apoyo, aceptación y eso busca y espera también de su pareja.

6. Considera usted que el o la transgenerista tiene problemas de tipo psicológico derivados de su condición de género.

El entorno hostil siempre causa problemas y no sólo por una identidad de género. Sabemos que en general la represión de nuestra naturaleza puede ser nociva cuando nos anula.

Si un travesti o transexual sale a comprar la ropa que le gusta, los dependientes pueden tener una reacción de burla; si entra en los lavabos que no le corresponden por su genética se le considera un/a pervertido/a, y lo peor es que para la mayoría de aquellos que manifiestan abiertamente su sentimiento de género sólo les queda la prostitución como medio para ganarse la vida y/o tienen que sufrir violencia y vejaciones inhumanas.

No hay ser humano que no tenga problemas cuando de forma reiterada es rechazado y reprimido, cuando es obligado a vivir anulándose, cuando reiteradamente se le niega la libre expresión de su ser, cuando se le niega el amor y el respeto. Yo me habría vuelto loca, sinceramente. Por tanto, me parece que muchos transgénero tienen una fortaleza psicológica envidiable. Me gustaría saber qué ocurriría en un mundo en que el transgénero tuviera la libertad que merece y me atrevo a avanzar que muchos de los problemas que hoy se manifiestan no existirían.

7. A largo plazo, ¿qué perspectivas tienen las personas transgenéricas para su desarrollo dentro de nuestras sociedades?

Con el tiempo esta situación cambiará a mejor y el concepto de género será más amplio. No olvidemos que hasta no hace mucho el orgasmo femenino se consideraba un síntoma de histeria. Sin embargo, el futuro es tan inescrutable como los designios del Señor.

Espero que este mundo cambie. Prefiero vivir en un mundo en que un hombre genético vestido de mujer, una mujer genética vestida de hombre... se cruzan en mi vida cotidiana sin que ello cause burlas pues ya ha quedado asumido como posible y natural. ¿Por qué no habrá de ser así?

8.Existe una preocupación de tipo religioso para las personas transgenéricas que derive de su identidad de género.

Para las personas muy religiosas este sentimiento es un pecado y una perversión que quieren arrancar de sus vidas, pero no pueden porque es un impulso muy fuerte y les desborda. Sufren enormemente, pues lo prohibido lo deseamos con mayor intensidad y así entramos en un sentimiento continuo de angustia y culpa. Y he encontrado que aquellas personas que logran aceptar satisfactoriamente su condición encuentran la paz y el equilibrio, se sienten más felices.

9. Teóricamente, ¿usted cree que haya personas bigenéricas?, ¿cómo serían éstas?

Teóricamente, podríamos entender por persona bigenérica aquélla en la que conviven los dos géneros de forma fusionada e ineludible, es decir, la condición dual es sentida y aceptada como única posibilidad de expresión plena de su ser. En ese sentido un transexual no sería una persona bigenérica ya que se siente del sexo contrario exclusivamente pero sin poder manifestarse como tal por su cuerpo genético y la hostilidad que le devuelve el entorno cuando lo intenta. Imagino que un caso de persona bigenérica sería una persona con senos (ya sean por hormonas, cirugía o naturales) y pene, y que se siente hombremujer o mujerhombre en cuerpo y alma.

10. Nuestros lectores son personas de escasos recursos, con educación promedio de secundaria. ¿Podría usted enviarles un mensaje respecto al tema que usted trabaja?

Voy a terminar con unos versos del poeta Antonio Machado, pues en pocas palabras reflejan la esencia del camino de nuestras vidas. Estas huellas de hoy que ustedes dejan serán la base para el mundo del mañana.

Caminante, son tus huellas

el camino, y nada más;

caminante, no hay camino,

se hace camino al andar.

Al andar se hace camino,

y al volver la vista atrás

se ve la senda que nunca

se ha de volver a pisar.

Caminante, no hay camino,

sino estelas en la mar.


Gracias por todo y espero que estos contactos nos enriquezcan aun más.
Gracias a ti, Víctor. Ha sido un placer compartir este momento.

 

1.- ¿Cuando empezó a nacer Haana?

Siento que Haana o mi lado femenino nació en el momento que respire aire en esta vida, es algo con lo que nací, es con lo que vivo y es en lo que creo.
Mas sin embargo el trabajo serio que lleva Haana empezó hace 10 años, fue cuando salió y se mostró a otras personas.

2.- ¿Es tu familia consciente de su existencia, y si es así, como es aceptado?

Por parte de mi Familia no hay una relación con Haana, ellos no la conocen, quizás sería difícil entenderlo, también sería riesgoso decírselo, prefiero mantener mi Travestismo alejado del seno familiar por ahora, quizás en un determinado tiempo, les diré de Haana.

3.- ¿Cómo y cuando empiezas a contactar con gente como tu?

Hace como 10 años contacte con un Grupo de ayuda Dualidad Genérica, gracias a la fortuna del Internet; ahí tuve contacto con personas similares a mi, entré a un mundo nuevo, aprendí a conocer más del travestismo, transgénero y transexualismo; mas sin embargo deseaba salir, mostrarme, ser parte de algo; así fue como empecé a contactar a amigas por medio de internet, nos quedábamos de ver en un punto de referencia, nos íbamos al Hotel y aunque no lo crean lejos de tener sexo, nos vestíamos e íbamos a bailar, buscábamos más salir, sentirnos libres; así fue como poco a poco me fueron conociendo varias amigas hasta que decidí hacer el Grupo de TVMEX.

4.- ¿Qué es lo que te mueve a fundar TVMEX?

Una necesidad de mostrar que hay una gran diversidad de Travestismo, que somos personas, que tenemos derecho a manifestarnos en forma femenina; que buscamos el respeto, así como espacios de expresión, y que todas podemos trabajar en ello, sea cual fuese el tipo de Travestismo, Transgenero o Transexualismo que tengan, esporádico o de tiempo completo, sí Somos las Otras Mujeres que vivimos y que sentimos.

5.- ¿Cómo responde la gente a la creación de ese grupo?

Responde bien, a lo largo de muchos años he contado con una gran cantidad de amistades, me ayudan, me apoyan; además ven los frutos que se están dando alrededor del concepto TVMEX, para mi todas sin excepción son bienvenidas, trabajamos para ellas, para tener más espacios.

6.- ¿Comenzáis a salir a sitios donde sabéis que sois aceptadas, pero parece ser que eso ha cambiado,actualmente como organizáis vuestras reuniones?

Actualmente tenemos actividades diferentes, reuniones, eventos, fiestas, TransForos y EDUTrans; son diferentes entre si, las reuniones son platicas amenas dentro de nuestra sede en el Centro Cultural de la Diversidad Sexual, ahí se acercan chicas de primer contacto asisten para conocernos; las Fiestas que se hacen cada mes son de tema, la TransAmistad, TransMamacita, Transcabaret, TransAdelita, etc. Ahí convivimos, bailamos, vivimos, solo diversión; EDUTrans, Educando mi Travestismo, son cursos de formación femenina, dirigido a personas masculinas con deseos de explorar el lado femenino; y bueno los eventos anuales, que son Encuentro Travestí y Encuentro Regional donde nos encontramos chicas de muchos estados de la República Mexicana.
Siempre que hay que salir a algún lado previamente asisto yo con otra Amiga que esta en la organización de actividades y checamos todo, que sea seguro, confiable y sobre todo que la pasemos bien.

7.- ¿Os resulta muy complicado la organización de estas reuniones?

En cierta forma si, nunca sabes cuanto aforo tendrás, mas sin embargo lejos de ganar dinero por hacer estas actividades, ganamos espacios, ganamos alegrar a tantas personas; me gusta hacerlo así que no se me complica, lo disfruto.

8.- ¿Cómo sois aceptadas socialmente en tu país?

Socialmente hablando no somos bien aceptadas, mas sin embargo te puedo comentar que no somos perseguidas; dentro de la sociedad Mexicana se ha dado una apertura al conocimiento a la Diversidad Sexual; además el ver travestís en estéticas, travestís que se prostituyen, tener artistas travestis como Francis que dio a conocer el show Travestí, ver a artistas Travestidos; siento que ha ayudado de cierta forma, ya que al salir una quizás nos vean raro pero respetan la forma de expresión de una.
En lo personal salgo vestida de Mujer a la calle a cualquier lado y no he tenido problemas de discriminación.

9.- ¿Cuál es la imagen que a través de los medios de comunicación se tiene del colectivo?
Mira en periódicos y noticieros amarillistas lo que es el Gay y el Travestí siempre serán noticia despectiva. Mas hay periódicos serios que se nos acercan para brindarnos el espacio para expresar lo que es el Travestismo e informar seriamente a la sociedad de que existimos, de lo que buscamos, y de lo que hacemos, ser una Cultura Trans.

10.- El nivel de participación de los miembros de TVMEX parece ser muy alto ¿tenéis problemas con lo que aquí llamamos “virtuales”, es decir la gente que se dedica a fantasear, a incordiar, a solicitar ayuda, pero que nunca da la cara?

Hay un porcentaje que es virtual, pero creo que están presentes, que aun no se dan la oportunidad de mostrarse, de Ser; en principio por ellos, también su vida social, no es sencillo explicar a tu novia, esposa o pareja que el hombre que ve le gusta vestirse de Mujer, aun hay muchas culpas, mitos, tabúes, en eso trabajamos en dar información, apoyo y ayuda.

11.- ¿Cómo son vuestras relaciones con otros colectivos, transexuales, gays, lesbianas, etc.?

Las relaciones que mantenemos con otros grupos son bastante buenos, de hecho nos hemos acercado a ellos para conocernos mutuamente; con la comunidad LGTB hemos estado apoyando en marchas y mítines donde nos invitan a participar.
12.- Se que próximamente vais a organizar el “Encuentro Travestí 2004, puedes hablarnos un poco de él?

Mira el Encuentro Travestí que se llevara a cabo el día 20 de Marzo dentro de la Cuidad de México es como lo dice su nombre, un encuentro de todas las personas que en cierta forma se identifican con el Travestismo, Transgénero o Transexualismo; parejas, esposas, novias, amistades, familiares se dan cita a aquí en este espacio que brindamos para que nos acompañen, nos conozcan, sean parte de nosotras, un grupo que muestra este lado femenino, que traemos, que vivimos; se da de tipo cultural, talleres, cursos, foros, y un cóctel con presentación cultural de personas Travestís, todo ello en un día extenso de actividades, con un costo bajo.

Mónica es una persona muy querida para todos los que formamos "En Portada"; siempre dispuesta a ayudar, a brindar su apoyo, a estar ahí cuando se la necesita. Una gran luchadora, la mayoría de las veces desde la sombra, para tratar de normalizar nuestro mundo. Cualquiera que la conozca no olvidará fácilmente ni su sonrisa ni su sensibilidad.

1- ¿Cuando descubres a Mónica?

A la edad de seis o siete años, empiezo a sentir una atracción incontrolable por la ropa de mujer.

2.- ¿Esa atracción te crea problemas o la asumes con normalidad?

En ese momento lo asumo como una etapa de la vida normal, me empieza a crear conflictos sobre los 14 años, ahí algo en tu interior enciende la luz y dice ¿Qué me pasa?

3.- ¿Como te definirías, actualmente, a ti misma?

Como una persona, comprensiva, sincera, luchadora y liberal, a quién ha tocado vivir, dos vidas, masculina y femenina. Cuando soy Mónica, me considero, una travestí, no transexual. Aunque intento ser lo más femenina posible, tanto en vestimenta, como en comportamiento, siempre intentando rozar la perfección. Cuando soy masculino, soy normal nada de femenino, más aburrido, aunque me gusta mucho la aventura.

4. ¿Tienes pareja actualmente?

No, actualmente no. Mi pareja ideal sería una persona lo mas femenina posible que comprenda mis sentimientos, algo que, como comprenderás, es difícil de encontrar. Piensa además que yo nunca sería capaz de relacionarme y mucho menos convivir con una persona que no aceptase plenamente mi condición.

5.- ¿Que personas de tu circulo intimo (familiares o amistades) conocen tu situación y como lo han aceptado?

Lo conocen varios familiares directos (como un hermano, cuñadas y algunas primas). En líneas generales bien, pero les cuesta entenderlo por la mala información que existe sobre nuestro mundo.

6.- ¿Te causa algún problema en tu vida cotidiana tu situación?

Muchos por ser vidas muy diferentes, la doble vida que debo llevar, es difícil, esconder la ropa, cambiarme, depilarme, e inclusive, tener que justificar determinados momentos para que Mónica pueda hacer su vida. Tener que esconder esto a mis padres, me duele bastante pero, yo creo que, debido a su edad y situación, les haría más daño y les crearía dudas, si fuera transexual o gay ya lo sabrían, pero como explicar ¿que te gusta vestirte de chica y te siguen gustando las chicas?, ¿complicado no?

7.- Como te sientes cuando eres Mónica?

Realmente me encuentro muy bien, me siento yo, aflora algo muy importante de mi misma. Algo inexplicable, también quiero decir que me siento femenina pero no mujer.

8.- ¿ Podemos considerarte toda una experta, que consejos darías a alguien que comienza?

En primer lugar no me considero una experta, nunca se acaba de aprender. Para mi lo principal es aceptarse como persona con tussentimientos y gustos aunque sean raros, buscar gente con tus mismas aficiones (hoy internet es una buena ayuda) hablar de este tema, con gente viene muy bien, buscar información para ver en que grupo te defines más. Es muy difícil saber lo que eres si tu no te aceptas a ti misma/o, he conocido mucha gente, que no saben o no se atreven a reconocer su condición.

Son muy comunes las críticas sobre otros colectivos (gays, lesbianas…) y es curioso que seamos nosotras las que criticamos cuando tenemos que cambiar por completo para ser nosotras mismas.

Una que empieza debería practicar mucho en casa primero con su ropa, zapatos y con el maquillaje, y no salir a la calle hasta que no se sienta segura, puede pasar de ser el día más bonito a ser él más horrible, yo critico mucho a la hora de vestir, aunque cada una tiene su estilo, hay que diferenciar un poco las ocasiones, la mayoría de las chicas nunca se vestirían así, de hay viene mucho que la sociedad nos relacione tanto con la prostitución.

9.- ¿Podrías contarnos alguna anécdota personal tuya?

He tenido muchas anécdotas, algunas malas, pero la mayoría buenas. Recuerdo con especial cariño a una chica muy atractiva que había visto en Chueca en varias ocasiones y que a mi me parecía inaccesible, era bastante guapa y lo que mas me llamaba la atención de ella fue su maquillaje, a los pocos días ella misma se me presentó pidiéndome ayuda personal, ya que pensaba que mis problemas como travesti podían ayudarla a resolver los suyos (de aceptación personal). Una charla muy interesante….y poco tiempo después nos estábamos maquillando juntas, ahora somos muy buenas amigas.

10.- ¿Cual es tu opinión sobre nosotras misma?

En general somos unas incomprendidas, tal vez las travestís lo tengamos un poco más fácil, dado que solo nos vestimos por días u horas. Las que peor lo tienen son las transexuales, ya que están viviendo en un cuerpo equivocado.

En general mi opinión es un poco negativa si mezclas falta de aceptación, morbo o sexo, poco compañerismo, envidias, mal gusto a la hora de vestir nos da una mezcla explosiva. También hay gente maja, con ganas de ayudar y otras que nos lo pasamos genial y desde mi punto de vista la sociedad no nos trata tan mal, pero claro, ¿donde?... fuera de mi casa, de mi ciudad y algunos días.

Es como decir te gustaría esto para tus hijos o tus sobrinos, pues no, esta claro, yo para ellos quiero algo más normal.

11.- Al menos un 95% de las páginas de internet, relacionadas con nosotras, tienen un carácter erótico, cuando no claramente pornográfico. ¿Qué opinas de la imagen “sexual” que transmitimos?. ¿Qué opinas de la información que se puede obtener de nosotras por este medio, me refiero a Internet en general?

Debemos pensar que travestis y transexuales ha estado íntimamente relacionados con el mundo del sexo, fundamentalmente porque en la mayoría de los casos ha sido su modo de ganarse la vida, y eso ha hecho que se unan ambos conceptos.

Es curioso, dentro del mundo del sexo hay una gran demanda de, llamemos, gente de nuestro mundo; sin embargo la misma gente que puede hablar de haber ido con una prostituta y nunca reconocerá haber estado con un transexual.
Respecto a internet , si quieres sexo, hay sexo, si buscas información, hay muy buena información.

12.- Mónica, por último me gustaría darte las gracias por tu participación y dejarte un espacio para que añadieses lo que creas oportuno.

Para mi ha sido un placer poder colaborar para este mundo un poco complicado y a la vez tan bonito, con tantas vertientes tan diferentes, ya que aunque a todas nos une la ropa de mujer, los sentimientos son muy diferentes ya se sea, fetichista, transformista, dragg queen, travestís o transexuales; todas nos merecemos ser comprendidas y respetadas.

Quiero lanzar un pensamiento, el reprimirse estos sentimientos es algo en contra de nosotras mismas y si no los dejamos salir es algo que nos hará sufrir el resto de vuestra vida.

No somos bichos raros no somos enfermos, ¿que somos al lado de la droga o de una guerra?. Esto se debe hacer con respeto y con clase, por eso yo soy muy pesada con la manera de vestir, nos hace daño a nosotras y sobre todo a las transexuales que tienen que vivirlo 24 horas al día, y la sociedad no diferencia mucho entre CD, TS, o TV. Yo siempre digo que a mi se me puede notar que soy un travestí pero intento vestir acorde con el sitio donde vaya y como me dijo una chica una vez, “se nota que eres travestí pero vistes mejor que muchas chicas”, de mi cara no se sacar nada más femenino, estoy dispuesta a que alguien me ayude. Gracias por dar me la oportunidad de que la gente me conozca un poco más, ánimo y arriba por el mundo “trans”

Muchas gracias por ser como eres y un beso para ti Mónica.

Es una artista del transformismo que se va abriendo camino en el mundo del espectáculo, muy conocida en Chueca por su gran profesionalidad y sobre todo por ser una gran persona

1- ¿Cómo te definirías a ti misma?

Indudablemente como un artista, la verdad es que no me gustan demasiadolas etiquetas, ese afán de todo el mundo por encasillarte.

2.- ¿Cuándo empiezas a descubrir a Nacha?

Desde muy pequeño ya me gustaba hacer playback, con cuatro o cinco años ya empezaba a hacer de diva, siempre interpretando papeles femeninos.

3.- ¿Tu familia conoce a Nacha y como la acepta?

La conoce de oídas y por foto. No la comprenden demasiado bien; es curioso, si hago un papel de actor en el teatro, como he hecho alguno, eso esta bien, pero si me pinto de chica no, no soy una artista. Parece ser que para la gente, profesionalmente hablando, valen más diez minutos como “actor”, que un espectáculo de tres horas como Nacha.

4. ¿Sales a la calle como Nacha?

No, alguna vez después de un espectáculo puedo estar cambiada un rato, pero solo me cambio para trabajar.

5.- Una de tus mejores imitaciones es la de Alaska. ¿Por qué empezaste a imitarla?.

Porque de pequeño me marcó mucho su estilo, su forma de ser, su música.

6.- ¿Te ha llegado a ver imitarla?

Si, me había visto preparada, maquillada y vestida, pero la primera vez que me vio actuar fue hace poco, en una fiesta de “En Plan Travesti”. Fue un momento inolvidable para mí

7.- ¿Sabías que a Alaska le atrae el mundo “trans”?

Si, lo sabía, siempre ha sido muy transgresora y liberal

8.- ¿Qué opinas de las fiestas de “En Plan Travestí” y el porqué de sus éxitos?

No puedo opinar mucho, ya que actúo en ellas y mi opinión no es muy objetiva... He estado allí desde la primera. En la primera fui camarero y preparé canapés para los asistentes, luego acudía como publico, siempre fan incondicional.

El éxito creo que está en su variedad, su arte, su libertad, en esa armonía indescriptible, en la calidad de los artistas que actúan en ella y, sobre todo, en personas de la organización como La Prohibida. Ella es un ejemplo de como puedes ser valorada, respetada y querida por tu trabajo, ella es artista sin etiquetas...

9.- Todo lo "trans" despierta morbo ¿a quien crees que más, a chicos o chicas?.

Yo creo que por igual. Tal vez las chicas te preguntan más, quieren saber más de ti; los chicos también pero les da más corte.

10.- ¿Qué opinión tienes de los transexuales?.

La misma que de los heterosexuales o los homosexuales. Todos son personas con sus defectos y sus virtudes.

11.- ¿Que imagen crees que tiene la sociedad del mundo “trans”?.

Hay de todo, evidentemente algo está cambiando; pero se mantiene una mala reputación, muchos prejuicios y, como no, el sexo siempre está de por medio.

12.- Cuéntanos alguna anécdota de Nacha.

Yo salía con un chico que no sabía nada de Nacha y cuando se enteró poco a poco lo fue dejando, él me quería como chico, pero no como transformista, la relación se fue enfriando desde el día que llegó demasiado temprano al local donde yo trabajaba como Nacha y me vio.

Es curioso, los prejuicios que podemos llegar a tener las personas para otros colectivos similares a los nuestros.

13.- ¿Quieres añadir algo más?

Me gustaría mandar un mensaje de admiración a todas las personas que luchan por salir al paso dentro de una sociedad que les hace ser diferentes.

La sociedad te exige ser hombre o mujer, si eres gay , vale, lo aceptamos, pero si eres masculino mejor, si no , serás una "locaza" y no estarás tan bien visto. Y no es así, hay chicos que se sientes hombres y les gusta vestirse de mujer, como hay transexuales que les gusta personas de su mismo sexo. Que bonito seria ser valorados por nuestros trabajos o por nuestros valores y virtudes y no por si la persona que se va la cama con nosotros se llama pepito o pepita ¡¡ Pero la cosa ha cambiado, esta cambiando y cambiará... Ya hay actores travestís en la ceremonia de los Premios Goya, es un paso, ¿no?... A lo mejor resulta que un día se dan cuentan que un transformista es algo más que una loca petarda...

¡¡¡Habrá que seguir trabajando¡¡¡, porque quiero pensar que tarde o temprano el talento acaba por reconocerse.

Muchas gracias y un beso

Una simpática y alegre chica méxicana. adnanfer@yahoo.com

Este artículo no pretende dar una fórmula para ser feliz, como muchos libros de superación personal que usando psicología barata (esta es una opinión personal basada en mi experiencia en relaciones humanas). Lo que pretendo es que tratemos de ubicarnos en esta vida y empezar a romper barreras sociales, ya que estas barreras (prejuicios sociales) nos llevan a ser infelices.

Voy a empezar esta “plática” haciendo ver que cuando se rompe una regla de la sociedad, el resultado es que los defensores de esas reglas hagan lo imposible para mantenerlas y, por lo tanto, hacen infelices a los demás. La primera gran regla rota de la sociedad (aquí quiero aclarar que la palabra “regla” la vamos a entender como el conjunto de normas que rigen a la sociedad en general, en la vida cotidiana, en la ciencia, en la religión, etc.) fue el hecho de que la tierra no es el centro del Universo. Cuando Galileo dijo que la tierra se movía, por poco y es llevado a la hoguera, sólo le salvó el tener buenas relaciones con algunos clérigos, pero se le obligó a desdecirse. La iglesia,en este caso la católica, se rehusó a admitir que la tierra se movía, tuvieron que pasar casi 450 años para que el Papa (Juan Pablo segundo, 1994) reconociera públicamente que Galileo tenía razón. Este es un ejemplo de lo absurdo de las reglas sociales. La segunda gran regla rota fue en el siglo diecinueve, cuando Darwin da a conocer su teoría de la evolución, o sea que los primates y los seres humanos evolucionamos (posiblemente) de un mismo animal comúnmente llamado el eslabón perdido.

Hasta la fecha no existe ninguna religión que acepte esta teoría (posiblemente tendremos que esperar otros 450 años para que lo hagan), aunque existen pruebas científicas irrefutables de esta teoría. Por último, la tercera gran regla rota se dio en los años veinte en Alemania, por Freud, indicando que nuestro comportamiento esta regido por el inconsciente, lo cual también ha sido rechazado por la sociedad. Uno de los sectores que más rechazan esto son los autores de los libros de superación personal, quienes insisten en que el consciente es el que nos rige, aunque existen muchas pruebas de que es el inconsciente el que lo hace. No pretendo meterme en una discusión filosófica de estos hechos, simplemente los expongo para darnos cuenta el daño que nos hace la sociedad. Al ser nosotras transgresoras de estas reglas sociales, nos sentimos culpables y, por lo tanto, (por lo general) ese sentimiento de culpa nos hace infelices.

Voy a platicar un poco de mi vida entre los 17 años y los 25 años, época en que fui muy infeliz debido a mi feminidad (no por el hecho de mi feminidad, sino por mi ignorancia, debido a las reglas sociales). Cuando me encontraba cursando la Preparatoria, sentía (y hasta la fecha lo siento) que la vida era un regalo de la naturaleza (para ese entonces yo ya me había desecho de los prejuicios religiosos), yo hacía mucho deporte, fui campeona Nacional Juvenil de esgrima, estuve en la selección de segunda fuerza de baloncesto de la Preparatoria, era muy cotizada para fútbol de coladeras (el que se juega en el arroyo de la calle y las porterías son las coladeras del desagüe), en fin era un chico admirado por mis compañeras debido a mi potencial deportivo. Por otro lado me gustaba mucho estar cerca de mis compañeras, me atraían mucho, pensaba como sería mi vida con una mujer.

Pero al salir de ese ambiente tan hermoso de la Prepa, entraba a otro igual de hermoso y, me refiero a que mi feminidad salía a flote. Me ponía a ver a las muchachas en el camión (bus), envidiándoles el cómo se veían (en esa época se puso de moda por primera vez la minifalda) y, por que yo no podía verme así, pero soñaba en verme no sólo así, sino mejor y hacer que todas las miradas se fijarán en mi. Gracias a que tenia acceso al departamento de una amiga, yo podía vestirme muy hermosa (al principio esta amiga no sabía que me vestía con sus ropas). Pero después de haber sido feliz en la mañana en mi escuela y por la tarde por haberme puesto una hermosa falda, en la noche empezaba mi desesperación. Primero, las reglas sociales me decían que yo estaba fuera de ellas y por lo tanto estaba en la clandestinidad. Segundo, la ignorancia de la época me decía que yo era homosexual, pues me gustaba vestirme de mujer (en esa época sólo había blanco y negro, no había matices). La principal desesperación consistía en la aparente incongruencia entre mis dos gustos, esto era totalmente inaceptable por la sociedad.

Mi curiosidad por mi feminidad me llevo a buscar literatura sobre el tema y, por primera vez encontré que había trasvestistas heterosexuales y, además, que el primer grupo de “show” travestís que se dio a conocer mundialmente (en Francia a principios de los setenta) contaba con un integrante casado y con un hijo. Todo esto me llevo a la conclusión de que yo podía convivir con mis dos gustos. Pero antes de esta conclusión, mis noches habían sido muy desgastantes y todo por las reglas sociales. Cuando al fin logre amalgamar mis dos gustos, me sentí feliz, me casé, tuve tres fabulosos hijos, me divorcié (mi divorcio no tuvo que ver con mi feminidad) y me volví a casar y soy muy feliz. Yo logré encontrar la llave de la felicidad y, en general, a las personas que conozco que son felices, son personas que de un modo u otro han roto las reglas sociales (estoy hablando de personas no transgresoras del género o sexo). En esta época el romper las reglas sociales no nos conduce a la hoguera ni a la cárcel (ojo, romper las reglas judiciales, mal llamadas leyes, sí nos conduce a la cárcel).

Entonces yo les invito a romper esas reglas tan absurdas que tenemos encima y que nos hacen infelices, con esto no quiero decir que le digamos a todo mundo que somos transgresores del vestir, porque precisamente la mayoría de la gente utilizará esas reglas sociales para agredir a nuestros seres queridos y eso sí sería desastroso, no por nosotras sino por las personas que amamos. Esto me conduce a invitarlas a que le digan a las personas que aman (estando ustedes seguras que son amadas) sobre su feminidad, en general nuestros padres o esposa no lo entienden por ignorancia, pero por el hecho de amarnos, intentarán entenderlo y platicando con ellos llegará el momento en que nos entiendan.

Claro que habrá padres o esposas que serán incapaces de entenderlo (esto es algo que nosotras sentimos de antemano, algo nos dice si lo van a entender o no) y en esos casos mas vale no decirlo. Pero donde hay amor lo demás no importa. Para acabar esta plática les diré lo siguiente: La formula que yo encontré para ser feliz, es hacer lo que mi inconsciente me decía, él poder lucir bellas, sentir esa ropa interior tan delicada, el estarse pintando los labios, el sentir como el aire entra por debajo de la falda al caminar, eso es la felicidad, y más si tenemos una persona importante que apoya nuestra feminidad, y para eso hay que romper las reglas sociales y de ninguna manera sentirnos culpables por hacerlo. Corolario El corolario es algo alterno al escrito principal, por lo tanto lo que quiero decir aquí es algo que no tiene que ver con la transgresión del género, pero sí con la felicidad.

Cuando Galileo dijo que la tierra se movía y, por lo tanto, que no era el centro del universo, tiró por tierra muchas bases de las religiones (de todas las épocas), los hombres se sintieron terriblemente porque ya no eran tan especiales, aun siendo la imagen de Dios. Al pasar el tiempo no sólo se descubrió que la tierra no era el centro del universo, sino que se encontraba dentro de un conglomerado (una galaxia llamada Vía Láctea) de estrellas como nuestro sol. Y al comparar nuestro sol (que es mil veces mayor que la tierra) con la galaxia resulta insignificante y, además, la Tierra se encuentra en la orilla de la galaxia; esto nos lleva a concluir que la tierra está, como muchos otros planetas, girando alrededor de su respectivo sol y por lo tanto, aparentemente ningún ser superior (Dios) la puso ahí.

Entonces lo más probable es que sólo tenemos una oportunidad de vivir esta vida y, por lo tanto, esto nos obliga a ser felices porque no tendremos otra oportunidad más adelante. Incluso para las personas que creen en algún Dios, las Iglesias les garantizan la felicidad en la otra vida, pero, ¿por qué no serlo también en esta vida?

Nuestra muy querida colaboradora mexicana. adnanfer@yahoo.com

Muchas veces no hemos preguntado ¿porqué a mi? Y no por renegar de nuestra feminidad, sino simplemente por curiosidad o por que este gusto de vestir bonitas nos ha llevad a conflictos interminables durante toda nuestra vida (hay chicas que por esta razón sí reniegan de su feminidad). Por suerte hoy en día, los medios de comunicación y en particular el Internet, nos han hecho ver que no somos la única persona en el mundo por tener una personalidad femenina en un cuerpo de hombre. Nos hemos dado cuenta que habemos un número increíblemente grande de chicas como nosotras. Hay veces que nosotras las chicas maduras, pensamos: ojalá y hubiera habido estos medios de comunicación en nuestra época, pues cuando era joven se sufría mucho por pensar que éramos un “bicho” raro caído en este mundo ten hermoso y, eso no nos dejaba disfrutar de esta hermosa vida.

Otra gran pregunta es, ¿a que se debe nuestro gusto por la ropa femenina? Esta pregunta no tiene realmente una respuesta desde el punto de vista médico-científico y creo que pasará algún tiempo en que pueda responderse (particularmente creo que algún día, y no muy lejano, se pueda saber que pasa en nuestro cerebro que hace este gusto por la ropa hermosa). Pero creo que podremos vivir muy felices sin necesidad de saber esa respuesta. Otra pregunta y, es la que da origen a este pequeño trabajo, es ¿desde cuando existe el travestismo? La respuesta tampoco la sabemos, pero yo personalmente estoy convencida de que existe desde que empezó a ver diferencia entre la vestimenta de la mujer y el hombre, a diferencia de la homosexualidad, que creo que esta existe desde que el ser humano evolucionó (para los creyentes de alguna religión, sería desde la creación del hombre).

Yo siempre pensaba que el travestismo era algo nuevo, pues pensaba que: qué chiste tiene usar una falda larga que cubre completamente los pies, no ponerse maquillaje y usar una blusa o saco que cubre hasta el cuello y con mangas largas, ¿qué chiste? Me preguntaba yo. Esto es lo que yo pensaba cuando era joven, hasta me felicitaba de haber nacido en esta época donde me podía maquillar y poderme poner una minifalda y unas medias psicodélicas. Pero ¡OH! Sorpresa, existen muchas anécdotas en la historia en que hombres usaron atuendos femeninos.

 

En la siguiente fotografía se ve a un funcionario publico con un alto cargo oficial en Alemania, tanto en su atuendo masculino como en el femenino, a principios de este siglo (fotografía obtenida del Instituto de Sexología (1919-1933) de Berín), como pueden observar, él esta vistiendo como yo no podía imaginarme que alguien disfrutara de su feminidad en esas condiciones. Claro, lo que sucede es que estaba completamente equivocada, cada ser humano vive su travestismo en función de la época (la excepción confirma la regla, hay chicas que disfrutan vestirse al estilo de Madame Pompadour

 

o de la misma María Antonieta o como una ninfa griega o como Cleopatra etc.) nos gusta vernos como las hermosas mujeres que vemos cotidianamente en cualquier parte, sea en el trabajo, en el cine, en el metro, en la calle, nuestras vecinas, a las modelos que salen en la televisión, etc. Por esta razón, este señor funcionario disfrutaba vestir una falda larga y saco que le cubre el cuello y mangas largas, sin maquillarse, segura que disfrutaba el llevar su bolso y su sombrilla y ese enorme sombrero cien por ciento femenino.

Otro ejemplo fue Calígula, él se creía un dios y también una diosa, por lo tanto había ocasiones en que se vestía de mujer y actuaba completamente como mujer, tenía a su amante hombre y, cuando era un díos, entonces se vestía de hombre y tenía a su amante mujer. Organizaba obras teatrales donde el era la protagonista principal, principalmente papeles femeninos y en general una diosa. Estoy segura que antes de Calígula existieron muchos otros hombres que les gustaba vestirse y actuar como mujeres.

 

El ejemplo más patente fue el Caballero de ´Eon, que incluso varios especialistas de mediados del siglo pasado acuñaron la palabra eonismo para definir a los travestís. Este caballero nace en Francia en 1728, su familia es acomodada, desde niño se ve fascinado por la ropa de mujer, además que su mamá lo alentó a vestirse de niña. Llega a ser un importante oficial de ejército imperial francesa. El Rey le encomienda misiones de espionaje en Rusia e Inglaterra, siempre como mujer. Hasta su muerte después de la revolución francesa, realizó muchas actividades en el papel de mujer, no fue sino hasta su muerte, que se determinó oficialmente que era hombre. También tuvo innumerables amantes, todas mujeres, con esto podemos suponer que es el primer “travestí heterosexual” que registra la historia.

 

También se cuenta que a Oscar Wilde su mamá lo vestía de niña durante su infancia (esto no esta confirmado), pero existe una foto de él en atuendo femenino representando a Salomé, como pueden observarla en la foto. En este caso, Oscar realmente se vistió de mujer de forma fortuita, lo más seguro que a él no le causaba el placer que a nosotras nos causa hacerlo. Una tradición Victoriana, era el vestir a los niños y niñas entre los 0 y 6 años prácticamente iguales. La forma de vestirlos era más de niñas que de niños. Claro, todo esto se daba en las familias acomodadas, ya que los niños pobres (como siempre) solo podían dedicarse a sobrevivir, lo mismo que sus correspondientes padres. Hay toda una historia a este respecto, les recomiendo que visiten la página de Internet (se encuentra en Ingles) http://members.tripod.com/~histclo/

 

También en esa época Victoriana, se impuso una moda en los niños, en que eran vestidos prácticamente como niñas, incluso se les dejaba crecer el pelo y se les hacía rulos. También de esa época se desprendió la disciplina de las enaguas, o sea que a los niños traviesos se les obligaba a usar ropas femeninas, para ser humillados y de esa forma no volvieran hacer travesuras.

 

En Inglaterra, también en la época Victoriana (1819-1901) se popularizo un método para someter a los niños traviesos, esto era ponerles ropas de niña para humillarlos. Este castigo era muy efectivo, pues el machismo de la época hacia que un niño no deseara volver a pasar por un castigo de ese tipo. A este castigo se le denominó “Petticoat Dicipline”, que significa “La Disciplina de las enaguas”.

Hay que recordar que la Reina Victoria era una mujer que le importaba mucho las buenas costumbres y el decoro de las personas, tenía la idea que los niños no deberían hacer travesuras, por esa razón ella era una de las principales promotoras de los castigos ejemplares para los hijos el cual incluía “La Disciplina de las Enaguas” (una paradoja es que su hijo cuando fue mayor de edad, se comportó de la manera más irresponsable que ha habido en la familia real Inglesa). Este tema fue abordado ampliamente por revistas familiares de la época, donde se daban consejos relacionados a la familia, el cual incluía los diferentes castigos a los hijos, principalmente el ponerles ropas de mujer. Este tipo de disciplina prosiguió más de la mitad del siglo pasado, se encuentra bastante literatura sobre este tema principalmente después de la segunda guerra mundial y hasta los añoso 60.

Como hemos visto, el travestismo existe desde hace mucho tiempo, y muchas de las veces este ha sido inducido por los propios familiares, principalmente como un medio de disciplina. En este punto nos debemos preguntar ¿por qué se usa como disciplina? La respuesta es simplemente por el machismo que ha existido desde que el hombre es hombre o sea, que el ponerle un atuendo femenino a un hombre es rebajarlo, pues siempre el hombre ha sostenido que la mujer es inferior al hombre. Desgraciadamente esta idea persiste hasta nuestros días. Alguien me comentaba que las cosas estaban cambiando y, que ya no nos agredían en la calle si vamos hermosamente vestidas.

Esto no quiere decir que en la sociedad este disminuyendo el machismo, sino simplemente debido a los medios de difusión masiva, la gente se esta acostumbrando a vernos, por tal motivo ya ha disminuido esa agresión tanto verbal como física. El machismo continua, la gente podrá ver con indiferencia a una de nosotras, pero si se llega a enterar que alguien de su familia se viste hermosamente, esto será una tragedia familiar.

Bueno con esto he terminado estas líneas, esperando que de algo haya servido, que si no, por lo menos yo me divertí escribiéndolas

Atentamente

P.D.:Todos los dibujos han sido sacados de Internet, no se ha pedido permiso, en caso de que alguien sea dueño de alguno de estos dibujos y quiera que se retiren, favor de avisarme (adnanfer@yahoo.com) e inmediatamente se retirará.

Mi fascinación por las travestís se remonta a épocas tempranas de mi vida. Desde siempre me han gustado las mujeres y a ellas las he considerado como tales; de una clase algo diferente, con un importante componente de morbo sexual y con una feminidad mucho más acentuada que me siguen seduciendo, pero mujeres, al fin y al cabo. Sin embargo, con el tiempo he aprendido a apreciar mucho más que eso en ellas. Por ello, podría decir que dicha fascinación, desde que hizo su aparición, se ha manifestado en tres fases bien diferenciadas:

1ª fase: Son maricones

En un primer momento, concebí aquella atracción hacia ellas como “pecado”, como algo prohibido, como una “desviación” absurda que se me pasaría con el tiempo. La sociedad, siempre cruel, se burlaba de ellas y las ridiculizaba, alegando que simplemente eran unos “maricones”. Aunque nunca tales mofas me hicieron gracia alguna y jamás hice seguidismo de las carcajadas habituales, agaché la cabeza y seguí mi camino en silencio.  

2ª fase: Son “freaks”.

Más adelante, comprobé que aquel magnetismo que sentía por ellas había permanecido muy firme dentro de mí. Lo había enterrado, pero en cuanto escarbé un poco, volvió a salir a la luz y me hizo sentir culpable. Al fin y al cabo, la sociedad en aquel momento comenzaba una lenta y progresiva aceptación del mundo gay. Sin embargo, las travestís quedaban como los frívolos y banales “freaks” del movimiento. Mi temor a ser considerado otro “freak” por mi interés por ellas hizo que huyera corriendo sin mirar atrás.

3ª fase: Son personas.

El proceso fue lento, pero sostenido, y llegó el día en que me cansé de ser un cobarde. Comencé a rebelarme. Di un paso al frente y me dije: “Voy a conocerlas y a opinar por mí mismo”. Y entonces pude comprobar todos los estereotipos que hay creados a su alrededor. Entre eso y su escasa unión como colectivo no logran ser respetadas como se merecen. Muchas ideas que tenía preconcebidas por las influencias sociales cayeron por su propio peso. Unas eran homosexuales; otras, bisexuales; algunas, heterosexuales, fetichistas; incluso unas cuantas preparaban su transición a mujer empezando a acercarse así a su ideal femenino. ¿Y qué más dan sus preferencias sexuales? Es reducir todo a un tema que sólo es un elemento más de lo que ellas sienten, de lo que ellas son. No son maricones. No son “freaks”. Son personas. Personas con sentimientos que no perjudican a nadie con su forma de ser, con su sentir íntimo, y que aún hoy, a las alturas que estamos, se ven excluidas por la sociedad en un “ghetto” aparte. Si yo he sentido miedo al rechazo social por el simple hecho de que ellas me gusten, ¿qué pueden sentir ellas? Por ello me rebelo contra la sociedad. Ya no voy a dejar que me manipule a su antojo y seguiré intentando soltar el lastre de tantos años de intimidación, de cobardía, de la que me avergüenzo. Ellas son un símbolo, un reducto de libertad que admiro y que todos, empezando por ellas mismas, debemos fomentar y respetar. Pues sí, me gustan, me atraen, me fascinan las travestís. ¿Y qué?

10

Todo comenzó hace aproximadamente veinticinco años, éramos novios. Entonces no existía Ana*, todo era muy simple, cuando manteníamos relaciones a él le gustaba ponerse mi ropa interior. Era un juego y a mí me gustaba y disfrutaba de ello, tenía mucho morbo. Luego, cuando nos casamos la situación cambió, ya no era algo meramente sexual, él quería más, y comenzó a gestarse Ana. Al principio eran unas cenas románticas, ella se ponía guapa, (yo la ayudaba), y eran noches realmente hermosas.

Pero no todo era bonito y romántico, cuando ya no sólo eran cama y cenas, cuando Ana era otra persona en nuestro matrimonio, cuando ya no éramos dos, sino tres, y además Ana estaba mas tiempo que él conmigo, me entró el pánico. Preguntas como ¿y yo, qué papel tengo en la pareja?, ¿realmente me quiere, o está conmigo porque acepto a Ana?, ¿si yo me enamoré de un hombre, porqué tenemos esta situación, dónde está él?. ¿siempre existirá esta dualidad?, ¿algún día sólo estará ella?. Pasamos unos años difíciles, muy difíciles, pero el tiempo lo pone todo en su sitio y poco a poco comprendes lo que le ocurre, empiezas a acostumbrarse a su dualidad y llega un día en el que quieres a las dos personas que hay en él/ella.

A veces haces los papeles de madre que le compra cosas a su hija, esas cosas que te hubiera gustado ponerte en la adolescencia y conviertes, al menos eso creo que he hecho yo, a tu pareja en una adolescente, que tiene todas las dudas que tenemos en esa edad, que desea equilibrarse y no sabe, con todo lo que ello conlleva, que se siente el centro del universo, que se siente incomprendida, que quiere más y mas libertad. Pero lo malo de esta situación que es no puede tener toda la libertad que quiere, y eso le deprime, y esa depresión pasa al entorno y yo me siento impotente, siento que soy culpable de su dolor, otras veces me enfado pues pienso que es egoísta querer más y más y pienso ¿y yo qué?.

A veces creo que siento celos de ella, pero afortunadamente son momentos poco numerosos. En general la experiencia te hace crecer como persona, te hace mas abierta, comprensiva y sobre todo te libera de prejuicios hacia los demás y te llena de respeto hacia los otros. Espero que esta carta pueda ayudar a las demás mujeres a entender a su pareja y a saber que con los altibajos de toda relación, se puede ser muy feliz. ** Tanto Elena como Ana son nombres ficticios. Las protagonistas de esta historia son unas muy buenas amigas a las que desde aquí deseamos toda la felicidad del mundo. (EN PORTADA)

Cuando "En Portada" me pidió que escribiera una carta contando mis impresiones sobre como era la vida con un travesti, no sabía como afrontar el reto. Al final decidí contar nuestra historia con sus luces y sus sombras, para hacer constar precisamente lo más difícil de todo; la comprensión del asunto y cómo esta comprensión exige hablar, con la mente y el corazón abierto, largo y tendido. Me casé completamente enamorada y convencida de que me casaba con el mejor hombre del mundo. Mi marido es una persona excepcional, amable cariñoso, comprensivo, siempre complaciente, un hombre ideal con quien compartir mi vida.

Llevábamos cuatro meses casados cuando una noche hablando de travestis me dijo que a él le gustaba vestirse de mujer, que le gustaba muchísimo y que lo llevaba haciendo desde que tenía ocho años. Al principio no sabía de que hablaba, era como si hablara en un idioma que no era capaz de comprender, todo era nuevo para mi, no podía alcanzar a comprender de que me estaba hablando.

Me sentí engañada y traicionada, pero en todo mi dolor, ví que a él, este tema, también le hacía sufrir mucho y, en un momento de desesperación, me prometió que nunca más lo volvería a hacer, que esto se había acabado, y yo, convencida, pensé que eran asuntos de su adolescencia y que era agua pasada. Todo se resolvería callando y olvidando. Pasaron los años sin volver a hablar del tema, como sí para sobrevivir anularas una parte de tu cerebro que te produce dolor. Mi marido viajaba mucho y en uno de sus viajes encontré una bolsa en el maletero con ropa de mujer.

Me enfadé muchísimo y me dijo que iba a pedir ayuda, que no podía dejar de vestirse de mujer, que lo había intentado muchas veces, pero que siempre lo volvía a hacer, que solo había logrado ser completamente feliz, cuando la luz del sol había calentado su cara y él, era una mujer. Yo no sabía que hacer. Que le quería era la única cosa que tenía clara, todo lo demás eran dudas. ¿Con quien me había casado, con un hombre o con una mujer?, ¿realmente me quiere o sólo soy una tapadera para llevar una vida aparentemente normal?, ¿mañana por la mañana se levantará y me dirá que necesita algo más y me abandonará?.

De repente me dí cuenta de que era un extraño para mi, me había engañado muchas veces, ¿me podía volver a fiar de él?, ¿le resulta muy fácil mentirme? ¡no sabía!. Es horrible vivir con una persona que de repente te parece que no conoces de nada, que tu le ves de una forma pero realmente es de otra. Ahora me pregunto, ¿porqué dejamos pasar tanto tiempo?, ¿porqué no fuimos capaces de hablar del tema aquella primera vez? y no se que contestarme, supongo que me sobrepasó con mucho y no supe reaccionar. No podíamos seguir así, teníamos que hacer algo o la separación sería lo mejor para los dos.

Entonces nos metimos en internet, empezamos a leer cosas sobre el tema, a conocer gente y a hablar con otras personas de nuestros problemas y preocupaciones, a ver que no estábamos solos y que había gente como nosotros, que nos comprendían y sabían de que hablábamos. Realmente conocer a parejas como nosotros fue nuestra tabla de salvación, alguien que te ayude a comprender las cosas, que te resuelva tus dudas, aunque no tengan fácil respuesta. ¿Me gustaría que fuera de otra forma?. Sí, me gustaría, pero he aprendido a escucharle y a comprenderle, y a darme cuenta de que es muy importante para él y que le hace muy feliz y como le sigo queriendo con toda mi alma, su felicidad es la mía.

* María es un nombre ficticio. Desde aquí queremos agradecer a las dos protagonistas de esta historia el envío de este documento. Os deseamos de todo corazón que seáis muy felices y os mandamos un beso muy fuerte. (EN PORTADA)

Querida amiga, hace tiempo que quería mandarte esta carta. Sé de tu soledad, de tus problemas, de tus realidades, y lo sé porque yo misma también vivo, y he vivido, muchos de ellos, aunque no lo creas, aunque te sientas única, no lo eres; pero no porque todas nosotras seamos iguales, descarta esa idea de tu mente, nos separa mucho más de lo que nos une, es simplemente por el hecho de estar vivas, de ser personas.

Cada una de nosotras es un mundo, seguro que lo sabes, con nuestras inquietudes, nuestras aficiones, nuestros problemas familiares, nuestros gustos y sentimientos que, desengáñate, serán parecidos a los de algunas y muy diferentes a los de otras. Ninguna sentimos nuestro travestismo exactamente de igual manera que otra, pero lo que sí puedes estar segura es que muchas de nosotras te comprende y apoya desde su propia soledad desde sus propios problemas, desde sus propias vivencias.

Me habrás oído decir que nuestro único problema es la sociedad, creo que estaba equivocada, tal vez uno de nuestro principal problema seamos nosotras mismas, nuestra propia aceptación, como dice la filosofía oriental "estar en paz contigo misma", es fundamental para encauzar nuestro camino con algún viso de felicidad. Damos a la sociedad a veces un valor demasiado elevado, efectivamente hay que vivir en ella y sus normas (que tanto varían de una época a otra) nos influyen directamente, pero si nos aceptamos a nosotras mismas, si damos a la sociedad el valor que realmente merece (y la ponemos en el sitio que le corresponde) es posible que estemos un paso más cerca de ser felices.

A veces te preguntas si lo que te ocurre es una enfermedad, no lo es, no creo que lo sea, al menos estoy convencida que el travestismo como tal no lo es. Ahora bien, como en todas las cosas, como en todos los ámbitos de la vida, no quiere decir que no pueda haber desequilibrios que necesiten apoyo y ayuda profesional, evidentemente eso es algo que tu misma deberás valorar y decidir.

Tampoco puedo ayudarte mucho en las causas y orígenes del mismo, la verdad, entre tu y yo, me importan un "pimiento", de la misma manera que no me preocupa el motivo de mi afición desde edad temprana por la fotografía (¿qué es lo que me impulso a coger la cámara de mi padre cuando tenia 14 años?) en la que, desde luego, no creo reconocer matices genéticos, educacionales ni familiares. Hace años (no muchos) y aun actualmente, algunas mentes "lucidas", veían la homosexualidad y el transgenerismo como problemas genéticos y/o patológicos (hasta como tema de "peligrosidad social"), hoy en día, afortunadamente, la mayoría de las personas, con dos dedos de frente, no pueden reprimir una sonrisa al oír semejantes razonamientos, que van, poco a poco, abriéndose un hueco en el cajón de las estupideces en el que ya encontraron su lugar términos como el que ponerse un pendiente era de "maricones", ir con pantalones era de "Mari machos" y jugar con muñecas no era de hombres. No quiero cambiar la sociedad, a la que por otra parte me gustaría cambiar en tantas cosas.

Tampoco pretendo que me acepte (creo que antes debería aceptar cosas más importantes que a mí), simplemente pretendo vivir lo más felizmente posible y, para ello, soy yo la que trato de moldear y moldearme de la mejor manera posible. No pretendo, que quede claro, que te parezcas a mí en lo más mínimo; faltaría más, me parece fantástico que no quieras salir, si eso es lo que deseas, que uses tus ropas femeninas solo para conseguir determinados placeres o, que pases prácticamente las 24 horas del día como chica y conozcas todos los locales de tu ciudad y de fuera de ella. Todo ello me parece genial si a ti te lo parece.

Mi única pretensión es que seas honrada contigo misma y con la gente que desea estar a tu lado (física o virtualmente), que te respetes a ti misma y a las demás y para eso lo fundamental es que te conozcas y nos conozcas, que nos leas y nos oigas pero también que te leamos y te oigamos solo para eso nació este grupo y solamente para eso creo que debe existir.

Mi querida amiga, espero no haberte aburrido demasiado, espero que mis palabras no te hayan sonado demasiado extrañas, me separa de ti lo mismo que de otras muchas personas, pero te aseguro que me une mucho más de lo que crees y, además, mucho más importante y eso no solo me une a ti por ser travestí, me une a ti por ser persona. Un beso.

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El precio del travestismo

Si eres hombre y desde hace un tiempo te has estado vistiendo con ropas femeninas, conoces el sentimiento. Esa especie de euforia, de satisfacción, de armonía interna que aparece cuando descubrimos nuestro lado femenino y estamos, al menos por ese instante, reconciliados con la totalidad de nuestro ser.

También se que has visto como esa satisfacción se autodestruye y se diluye en sentimientos y emociones de miedo, disgusto, inseguridad, frustración y después de culpa. Entonces tiras todo a la basura: La costosa peluca y los tacones mas preciados, el corset hecho por encargo y adquirido con gran esmero y los pantaloncitos de seda y encaje increíblemente sexys. Te sientes repelido por el monstruo en que te has convertido.

Ni siquiera consideras vender tus ropas y accesorios en una tienda de segundas o donarlos a una obra de caridad, pues no quieres ser asociado con esas ropas, así que todo se va en el carro de la basura y te sientes de nuevo, reconciliado, limpio y aliviado, como si te acabaras de quitar un gran peso de tu espalda...... .....Hasta que aparece de nuevo la necesidad de expresar aquella parte dulce y tierna de tu ser. Vuelves a comprar algunas cosas, las escondes donde nadie, salvo tu, pueda encontrarlas, buscas el momento mas propicio para lucirlas y el ciclo inicia nuevamente: te vistes, te maquillas y contemplas al espejo. Aunque nadie mas te ve, te sientes increíblemente cómodo contigo mismo y de nuevo aparecen la culpa y mil remordimientos, sólo que esta vez son mas intensos.

Con frecuencia recuerdo un aviso publicitario que encontré hace tiempo en una tienda de ropa interior femenina, que decía algo así como: “ Por que sabemos que tu sabes que vas a regresar...” Sin embargo, debe estar claro que cuando los travestis discutimos en los foros sobre el precio del travestismo, no hablamos solo de cuanto nos cuesta mantener y reponer nuestro guardarropas. El verdadero costo que pagamos, es el de la culpa. Así que el asunto de fondo es: Como prevenir la culpa ? Esa es la clave.

Lo que creo al respecto, es que sea asunto de hormonas, de genética, de la forma en que te educaron, o de lo que se quiera atribuir, eres un travesti. Más aun, por serlo, no estarás completo, ni te realizarás como persona hasta que puedas aceptar y expresar tu lado femenino. No hay una ley sobre la tierra que diga que debes ser hombre o mujer y nada entre los dos. La humanidad entera es un conjunto enorme de matices y aunque todavía estos no sean aceptados, es indudable que somos más que polo norte o polo sur, y mucho mas que blanco o negro.

Te has preguntado por que la chica guapa y delicada de tu vecindario se siente mas cómoda usando pantalones de jean y zapatos planos, mientras el macho machote latino que cree poder conquistar a cuanta chica pasa por delante, disfruta usando camisitas y pañoletas de seda? Hace tiempo, cuando tuve la oportunidad de acceder a información sobre el travestismo, no sabía con precisión el verdadero alcance de mi “lado femenino”.

Como casi todos los travestis, inicié vistiendo ropas de mis hermanas desde muy temprana edad. Costumbre que mantuve en mi adolescencia y que reforcé poco después cuando disponía de alguna autonomía económica que me permitía comprar mis propias ropas. Durante este tiempo he tirado todo mi vestuario y accesorios, por lo menos unas tres o cuatro veces, así que mi propia valoración sobre mi fuerza de voluntad, sobre la entereza de mi ser, era completamente negativa, lo cual se traducía en sentimientos de inferioridad y poca autoestima. El travestismo era para mí un monstruo más grande y fuerte que yo. Aunque luchara contra él de una y otra forma, sabía que siempre tendría perdida esa pelea y me sentía desolado. Mi primer contacto con el tema, fue una película sobre la vida de René Richards, el doctor y tenista aficionado que ya en su vida adulta tomó la decisión de cambiar su sexo.

Luego supe de Roberta Close, la modelo transexual Brasilera quien a pesar de ser por ese entonces un travesti, gozaba de gran admiración en todo el mundo, por su indiscutible belleza. Luego supe que también ella había cambiado su sexo mediante una cirugía y posteriormente, como también lo hiciera René, contraído matrimonio en un País de Europa. Leer sobre ellas, ver los reportajes de la tele y la prensa escrita, me permitió tener algo completamente claro: Al igual que ellas, disfrutaba enormemente cuando me vestía con ropas de mujer, pero a diferencia de ellas, yo no quería cambiar mi sexo, ni relacionarme física ni emocionalmente con varones. Posteriormente, gracias a Internet, supe que había más hombres como yo.

Que gustaban de vestir ropas femeninas, pero que no querían abandonar su rol y responsabilidades de padres, esposos, hijos, hermanos y, en muchas ocasiones, de modelos a seguir por el resto de la sociedad. Obviamente sabemos que hay muchos hombres que ocasionalmente visten ropas de mujer para atraer sexualmente a otros hombres. Muchos de ellos, querrán cambiar, mediante intervención quirúrgica su sexo y estarán felices de encontrar luego un esposo. Otros, aunque nunca lo cambien, vivirán como mujeres todo el tiempo y trabajarán e interactuarán socialmente como tales. Esos, no son mi caso y aunque ahora luce perfectamente claro y es evidente el amplio rango de matices y diferencias entre los hombres que usamos ropas de mujer, hace un tiempo no tenía forma de saberlo. La ignorancia generaba miedo y el miedo se volvía angustia. Si es verdad que el deseo de vestir ropas de mujer se asocia con la necesidad de expresar la parte femenina de nuestra personalidad, creo que el mejor camino que podemos tomar es asegurarnos de saber lo que en realidad queremos ser.

Tener claro en cual de todos los matices, someramente discutidos antes, es en el que queremos estar. Sólo por que disfrutas poniéndote una peluca de cabellera larga, vistiendo panties de seda o subiéndote a bordo de unos tacones de 3 o 4 pulgadas, no eres un homosexual, ni te has vuelto candidato a un tratamiento de feminización con hormonas, o a una cirugía de reasignación sexual. Igual, si eres un hombre de 1,80 metros, 85 kilos y caminas como vaquero de película del oeste gringo, tres cirugías y dos toneladas de hormonas, pueden convertirte en una mujer. Pero puedes ser feliz si nadie mas que tu, te reconocen como tal ? Ser un travesti, no es asunto fácil, no importa donde vivas. Es preciso tomar ciertas precauciones. Tal vez no quieres exponerte a la censura. Quizás es mejor evitar un mal incidente con alguien en la calle o algún suceso bochornoso.

La mejor forma de vivir tu lado femenino, es disfrutar siendo femenino. Conoce bien quien eres, Se quien eres, Conoce quien quieres ser, Se quien quieres ser, siéntete feliz con quien eres, y conoce a donde quieres ir. Acepta lo que eres y lo que te gusta ser. Entonces la necesidad de expresar tu parte femenina simplemente no va a llenarte de temor, repudio y culpa. Este es el inicio del camino para realizarte como humano sin importar si eres hombre, mujer, homo o heterosexual, travesti o transexual.

Seas lo que seas, sólo serás feliz si te aceptas tal cual eres. Con tu fortaleza de hombre, pero con tu ternura de mujer. Entonces te veré tirando a la basura la palabra culpa y todos aquellos sentimientos y emociones negativas, en lugar de tu costoso guardarropa. Se tu mismo, se linda y tierna, vístete bonito y sexy, disfruta de tu hombría y de tus tacones, y entonces: SE FELIZ !!!.

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Reflexiones

Bueno, creo que ha llegado el momento de llamar a las cosas por su nombre, y definir lo que me pasa como un "Trastorno de Identidad de Género".

Me parece interesante escribir sobre ello, poner un poco en orden las ideas, sentimientos y experiencias, y plasmar las conclusiones que, a día de hoy, resultan de mi profundo análisis sobre el particular. En primer lugar, es necesario establecer una hipótesis de partida, que sirva como base para todo desarrollo posterior: es posible que un hombre se sienta, parcial o totalmente, ocasional o permanentemente, mujer, y que ese sentimiento, complejo y difícil de entender o explicar, sea algo natural, espontáneo y poco o nada condicionado por factores externos o vivencias determinadas.

En definitiva, que el ser humano pueda manifestar sentimientos de identificación de género, y que estos puedan no coincidir con el género físico o biológico al que pertenece desde su nacimiento. Admitiendo esta posibilidad (entiendo que ya es mucho admitir, pero es necesario para establecer un planteamiento coherente), podríamos hablar de una línea continua que va desde un sentimiento de total identificación con el género al que uno pertenece hasta la total desidentificación con el mismo, que suele derivar en el profundo deseo y la necesidad de llevar a cabo un proceso de transición que culmine con la adopción de todas las características propias del género que se siente como propio, y al que se desea pertenecer.

Llegados a este punto surge inevitablemente la principal materia objeto de análisis y discusión: ¿Existe realmente un deseo de "ser mujer" o de "ser hombre"? y en caso afirmativo ¿Qué factores determinan dichos sentimientos, o qué características son intrínsecas a cada género? Es ésta una cuestión clave, puesto que más allá de las diferencias que son evidentes entre ambos géneros, sobre todo en el orden físico, como diferente masa muscular, rasgos corporales diferenciados, aparato genital o función reproductora, existen otros aspectos de índole cultural o social, como el aspecto externo adoptado o los roles sociales "normalizados", que tienden a confundir a la hora de analizar el fenómeno, sobre todo a aquellas personas que no "padecen" en sí mismas un transtorno de identidad de importancia.

Dicho de otra manera: admitiendo de nuevo que existe el sentimiento o deseo de pertenencia a un género determinado, parece evidente que la manifestación externa de dicho sentimiento varía en función de la época, cultura o entorno social en que viva el individuo. Por lo tanto, es necesario establecer una segunda hipótesis para poder continuar con el desarrollo teórico que nos ocupa: el sentimiento de pertenencia a un género determinado es intrínseco a la persona que lo "padece", independientemente de la forma en que lo exteriorice, que estará condicionada por la época en que le toque vivir y por los factores sociales y culturales que le rodeen. Aunque entiendo que todo lo anterior es pura teoría, basada en hipótesis sin confirmar, me parece fundamental establecerlo como punto de partida de cara a buscar una congruencia en mis planteamientos que me permitan aceptar mis propios sentimientos, me ayuden a vivirlos de la manera más natural y coherente que me sea posible y minimicen los conflictos internos y los problemas psicológicos que me puedan generar.

Por lo tanto, basándome en todo lo anterior, estoy en disposición de explicar algunas de las conductas y manifestaciones consecuencia de mi sentimiento de identificación de género: - Tengo un sentimiento profundo de "querer ser mujer", que es espontáneo, natural e intrínseco a mi personalidad. -El sentimiento es ocasional, no permanente, aunque variable en frecuencia, dentro de la línea continua de identificación de género descrita. - No siento rechazo a mi género masculino, ni desde el punto de vista físico ni emocional. - Siento la necesidad de exteriorizar mi feminidad, explorarla y desarrollarla, y lo llevo a cabo a través de la adopción de una imagen externa femenina, con todos los accesorios y complementos propios de la época, cultura y entorno social que me ha tocado vivir. En este sentido contemplo mis transformaciones como la búsqueda de coherencia entre mis sentimientos internos y mi imagen externa. - El sentimiento lleva asociado una importante carga sexual, lo cual interpreto como lógico dado que es esencialmente sexual la diferencia entre lo que soy y lo que quiero ser. Sin embargo, pese a que es este el capítulo que más dudas me genera, he adoptado la teoría de que la descarga sexual no es más que una liberación de la tensión acumulada, una manifestación más de mi sentimiento femenino y no un fin en sí mismo. Comprendo que así consigo verlo como algo "limpio", y alejo los fantasmas de una posible perversión o transtorno de mi sexualidad. - Dado el rechazo social que esta conducta genera, fundamentalmente por falta de comprensión del fenómeno en sí, opto por reducir mis vivencias como mujer al ámbito de mi intimidad, y fuera de mi entorno familiar, social o laboral. - Sin embargo he llegado a un punto en que necesito explorar, desarrollar, experimentar y socializar de algún modo mi parte femenina, y debo tratar de hacerlo en el entorno apropiado, desde el punto de vista de afinidad, nivel cultural e intelectual. - Debo tratar de que mi feminidad y las conductas que desarrolle como consecuencia, afecten lo menos posible y no tengan efectos negativos sobre mi vida familiar, social y laboral. - Tras varios intentos en busca de una justificación de las causas de mi transtorno de identidad de género, seguramente debido a un empeño en confirmar la "naturalidad" y por tanto "limpieza" de mis sentimientos, he abandonado o al menos restado importancia a tal búsqueda. Sin duda me vendría bien una teoría científica, genética o biológica de mi comportamiento para justificarme de cara al exterior, pero en mi fuero interno ya no lo necesito. - Siento que debo tratar de aislar mi condición femenina de conductas compulsivas o de riesgo, que, si bien son una salida a esa necesidad de exteriorizar o explorar fruto de la represión continua, tienen a la larga consecuencias más negativas que positivas y pueden llegar a deteriorar la imagen que uno tiene de sí mismo o la propia autoestima. - Soy consciente de los riesgos que la aceptación total, y por tanto el refuerzo, de mi feminidad conllevan, pero he llegado a la conclusión de que es mejor asumirlos y tratar de controlarlos que continuar reprimiendo una parte de mi ser.

En definitiva, que tras un profundo análisis, búsqueda de la propia identidad y procesos de auto aceptación-negación, creo que he llegado a la aceptación de mi "parte femenina" como algo natural, intrínseco e importante de mi personalidad, que me enriquece como ser humano, que siento la necesidad de explorar y desarrollar, buscando un refuerzo de aquellas conductas que me aporten cosas positivas y huyendo de las que me puedan perjudicar, con el objetivo claro de buscar mi propia realización como persona en todos los aspectos y en consecuencia mi felicidad, como punto de partida necesario para poder dar lo mejor de mí mismo y contribuir a mejorar las condiciones de vida.

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